Llegados a este punto conviene comentar que el estudio sistemático de los genetistas sobre diversos tipos de mutaciones ha permitido concluir que generalmente no sólo las mutaciones son perjudiciales al organismo sino que con frecuencia determinan su muerte. En algunos casos, sin embargo, las mutaciones resultan útiles. Es clásico el caso de las ovejas de raza Ancon, originarias de Nueva Inglaterra en el siglo XIX, caracterizadas por poseer unas extremidades mucho más cortas de lo normal por efecto de una mutación. Este carácter ha sido mantenido por sus cuidadores en generaciones sucesivas por motivos de seguridad, ya que sus cortas patas impiden a los animales salvar los muros de los rediles.
Más allá de la anécdota del ejemplo expuesto, las mutaciones se aprovechan en el proceso evolutivo de producción de nuevas especies.
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