Su empleo precisa de una habitación especial insonorizada donde se sitúa el equipo, en la que hay una bañera donde se genrean las ondas, con el paciente en su interior, y además un aparato de radioscopia para dirigir las ondas y controlar la fragmentación de los cálculos.
Todos los enfermos no son candidatos a este tratamiento, ya que existen algunas contraindicaciones como son los cálculos muy obstructivos o las infecciones asociadas.
Gracias a esta nueva técnica, cada día se reduce el número de personas que deben ser operadas por una litiasis renal.

