Se deben a la formación de coágulos en alguna de las arterias coronarias del corazón que son las que llevan la sangre y por tanto el oxígeno al tejido muscular de las paredes del corazón, osea, al miocardio. Esta sangre y oxígeno son necesarias para que las células de los músculos cardiacos funcionen y bombeen la sangre a todos los tejidos del organismo.
Las dos arterias coronarias principales se subdividen en multitud de ramificaciones cada vez más pequeñas que alimentan a toda la masa muscular del corazón, a medida que aumenta la edad de las personas la grasa del tipo del colesterol se va acumulando en la pared interior de los vasos (endotelio) pudiéndose formar una trombosis o coágulo en torno a estos depósitos y obstruir así la libre circulación de sangre a través del vaso.
Consecuentemente la parte del músculo cardíaco situada detrás de la oclusión queda falto de sangre y oxígeno por lo que no puede funcionar correctamente. El término técnico para designar esta peligrosa situación es el de infarto de miocardio.
Cuando una arteria comienza a estrecharse, antes de quedar completamente obstruida, el suministro de sangre suele ser suficiente para el corazón, mientras el individuo descanse o se fatigue levemente. pero, si se trata de realizar un esfuerzo mayor, el corazón necesita un flujo mayor de sangre y entonces sus canales estrechos no lograran satisfacer sus exigencias. En este momento el paciente experimentara un agudo dolor en el pecho, como el de una trombosis coronaria, si bien desaparece tan pronto como termina el esfuerzo.
El dolor puede aliviarse colocándose una pastilla de nitroglicerina bajo la lengua, esto produce una vasodilatación de las arterias coronarias, permitiendo el paso del volumen de sangre necesario. Esta clase de dolor, que sobreviene al realizar un esfuerzo, pero que se alivia durante el descanso, se conoce con el nombre de angina de pecho.