Una característica de las enfermedades infecciosas es la "patomorfosis" que han experimentado en relación al progreso de la terapéutica y de la tecnología aplicada a la medicina. Así, frente a la disminución de determinadas infecciones clásicas como la tifoidea o la brucelosis, que se contraen fuera del hospital (infecciones extrahospitalarias), se alza la aparición de otras, muchas veces adquiridas principalmente en el ámbito hospitalario (infecciones intrahospitalarias o nosocomiales), a cargo de gérmenes llamadas oportunistas, que aprovechan la ocasión que les ofrece la abundancia cada vez mayor de pacientes inmunodeprimidos e incapaces de defenderse, o sometidos a técnicas o manipulaciones, que introducen gérmenes directamente en el medio interno.
Otra característica es que muchas de ellas son contagiosas, es decir, transmisibles.

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