Entre sus causas más frecuentes está la ingestión de fármacos tales como el ácido acetil salicílico u otros antinflamatorios o anlagésicos que se depositan sobre la mucosa gástrica.
Existen otros motivos como pueden ser el estrés, consumo excesivo de alcohol, ingesta de alimentos en mal estado, etc. A partir de aquí una gastritis se puede cronificar, su diagnóstico se basa casi siempre en la interpretación de los sintomas y sus características, así como valorar los antecedentes personales del individuo.
La única prueba complementaria que permite realizar un diagnóstico preciso de gastritis es la gastrocopia, es decir, la introducción de una sonda especial en el estómago, a través de la cavidad bucal y esófago, para visualizar directamente la mucosa gástrica.

