La presión arterial se origina fundamentalmente a parir de las contracciones de los ventrículos. Casi a mitad de la sístole, el vaciamiento ventricular origina una gran flujo de sangre que penetra en la aorta y provoca que la presión en su interior ascienda al máximo, entonces se habla de presión arterial máxima o presión sistólica. Más tarde, cuando ha finalizado el vaciamiento ventricular y se han cerrado la válvula aórtica, la sangre acumulada en el trayecto inicial de la aorta avanza a lo largo de esta arteria y penetra en sus ramificaciones.
En estos momentos, que coincide con la diástole, la prsión desciende progresivamente hasta alcanzar su grado mínimo, la denominada presión arterial mínima o presión diastólica, justo antes de iniciarse la sístole.
En circunstancias normales, en personas jóvenes y en situación de reposo, el valor de la presión sistólica es de ente 110 a 130 mm de mercurio y el de la mínima en torno a los 70 a 80 mm de mercurio.

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