Esta manifestcaión se debe a un inadecuado aporte de sangre oxigenada al tejido muscular en momentos de actividad física.
Su origen es un progresivo estrechamiento del diámetro de una o varias arterias periféricas, provocado por lo general por el crecimiento de placas de ateroma en la superficie interna de la pared arterial.
Las localizaciones más frecuentes de este síndrome son pantorrillas, piernas, plantas de los pies, muslos, nalgas y caderas. hay sensación de calambres, hormigueos y opresión en la zona afectada.
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