En ausencia de situaciones objetivas de peligro la persona está afectada por una sensación de amenaza o de muerte inminente que se acompaña con crisis de sudoración, palpitaciones, aumento de la frecuencia cardiaca, opresión torácica y sensación de asfixia entre ottros.
Estas crisis no suelen durar más de 30 minutos, pero existe una alta tendencia a que se repitan.
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