Deben reducir la ingesta de hidratos de carbono y, en particular, las grasas, dulces y toda clase de frituras. la alimentación la deben orientar a la ingesta de frutas, vegetales, cerelaes y derivados lácteos.
Después de los 40 años, los requerimientos energéticos disminuyen ligera y progresivamente. Después de los 65 años puede considerarse, entre el factor edad y la disminución del ejercicio físico, unas necesidades energéticas disminuidas en un 15% respecto a la edad. El exceso calórico puede ocasionar un sobrepeso y otros trastornos, todos ellos factores de riesgo de cardiopatía isquémica.
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