El síntoma más relevante del enfisema es la dificultad para respirar (disnea), también puede existir tos, falta de apetito, perdida de peso.
La pérdida de elasticidad de los pulmones, la destrucción de alveólos y el moco almacenado hacen dificultosa la eliminación del dioxido de carbono y la captación del oxigeno, con lo que el paciente debe hacer tremendos esfuerzos para poder respirar con normalidad.
El pronóstico va en función del abandono de los hábitos perjudiciales para el pulmón, y de recibir un tratamiento correcto, con lo que podríamos detener el enfisema y mejorar la calidad de vida, pero no existe manera alguna de reparar el daño causado, con lo cual se debe fomentar como casi siempre la prevención.
El enfisema ocasiona una importante disminución de la fuerza de espiración, que en fases avanzadas, puede hacer que el enfermo sea incapaz de apagar una vela colocada a tan solo 20 cm. de su boca.

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