- exceso de ejercicio
- trabajo en atmósferas muy calientes
- alteraciones de la circulación sanguínea
- déficits de minerales como el calcio, fósforo o magnesio.
- exposición al frío
Los calambres en principio son bastante desagradables pero no son peligrosos, su aparición durante el ejercicio obliga a detener dicha aactividad, los calambres ocasionales se tartan en su mayoría corrigiendo la causa que actúa como desencadenante. El masaje y manipulación de la musculatura afectada acelera surelajación y alivia el dolor.

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