- La mala higiene dental, donde los restos de comida al descomponerse producen mal olor
- Las enfermedades de la boca y faringe como estomatitis, amigdalitis, piorrea, etc.
- La sequedad de la boca debido a una reducción del glujo salival.
- La ingesta de especias o alimentos que impregnan nuestra boca de mal olor persistente.
- Los pacientes urémicos y los hpáticos tienen un hedor típico a tierra mojada.
- Una diabetes descontrolada dará un aliento fétido y dulzón.
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