jueves, 8 de mayo de 2025

¿QUE ES UNA RAZA?

 Es un grupo sistemático, de importancia sistemática, de importancia taxonómica inferior a la de la especie, y que comprende individuos muy semejantes entre sí aunque distintos a los pertenecientes a otras razas dentro de la misma especie, diferenciándose entre si por determinados caracteres morfológicos constantes y hereditarios. 

La población humana de la Tierra, que en 1976 se cifraba en cuatro mil millones de individuos, consta de cuatro grupos grandes raciales:

  • Raza blanca o caucásica: comprende individuos de piel clara, cara oval, cabellos lisos y estatura media.
  • Raza amarilla o mongólica: incluye unos 1250 millones de individuos de coloración amarillenta, cabellos negros y lisos, ojos oblicuos y estatura baja.
  • Raza africana o negra: comprende unos 200 millones de individuos y se caracteriza por el color oscuro de la piel, cabellos cortos y crespos, labios salientes y estatura generalmente alta.
  • Raza australoide: incluye unos dos millones de individuos que viven en Australia, Nueva Guinea, Melanesia y otras regiones de Asia. Se caracteriza por poseer piel oscura, frente saliente, nariz larga, cabellos rizados, cráneo muy alargado y estatura alta.

 Los cruces producidos entre las cuatro razas principales han originado razas mixtas o derivadas. Las principales son:

  • raza amerindia: comprende a los indios de américa, son individuos de piel oscura, cabellos negros y lisos, estatura media o alta.
  • raza polinesia: de caracteres intermedios entre los indoeuropeos y los mongoles, piel de color castaño muy claro, cabellos ondulados, cráneo ancho, estatura generalmente alta. 

Entre las razas mixtas puede citarse también a los etiópicos (pobladores de África oriental), cuyos caracteres lo asemejan a los europeos aunque con determinados rasgos propios de las razas africanas, y los paleoindios (que viven en la península de India) con caracteres típicamente europeos y otros propios de la raza australiana.

miércoles, 7 de mayo de 2025

¿QUIÉN FUE CARL VON LINNÉ?

 En tiempos mas recientes, el criterio de ordenación mas racional fue ideado por el gran naturalista sueco Carl von Linné, que en el siglo XVIII fundamentó la clasificación en concepto de especie, concepto al que asignó el valor de unidad sistemática fundamental.

En el trabajo de Linné, la especie representa el conjunto de los individuos vegetales o animales que, presentando los mismos caracteres, los mantiene constantes en la descendencia. Pero Linné, atendiéndose a los dogmas religiosos propios de su tiempo, partía del supuesto de que todas las especies presentes fueron creadas por un ser infinito. Esta definición no presuponía ni sugería ninguna idea evolucionista por ello, después de la aceptación por parte de los naturalistas, biólogos y científicos de todo el mundo de la hipótesis darwiniana, también el sistema de clasificación de Linné sufrió una serie de ajustes y modificaciones.

La especie, que permanece en la base de la sistemática, se define como el conjunto de individuos que mantienen entre sí semejanzas evidentes que proceden por tanto de un tronco común originario, pueden además pueden fecundarse y además y cuya descendencia es también fértil.

Varias especies semejantes entre sí semejantes entre sí forman un género, los géneros se reagrupan en familias y estas en órdenes, los órdenes en clases, las clases en tipos y los tipos en reinos. Naturalmente cada unidad sistemática puede subdividirse después en unidades secundarias, como ocurre con las subespecies, los subórdenes y las subfamilias.

Otra novedad atribuible a Linné es la utilización de la nomenclatura binomial para indicar las distintas especies: cada especie animal o vegetal se indica mediante dos nombres latinos, de los que el primero, escrito con inicial mayúscula, se refiere al género y el segundo a la especie. Por ejemplo, el león el leopardo y el gato, a los que Linné clasificó en un mismo género (género Felis), se indicaban respectivamente con las denominaciones de Felis leo, Felis pardus y Felis catus.

Las actuales clasificaciones han modificado a menudo el esquema linneano de acuerdo con  las recientes pruebas paleontológicas, embriológicas e inmunológicas que confirman y apoyan la teoría de la evolución.

¿CUÁL ES LA CLASIFICACIÓN DE LOS ORGANISMOS?

 La necesidad de ordenar sistemáticamente las plantas y los animales, que botánicos y zoólogos hallaban cada vez en mayor número con el paso de los siglos y  a través de nuevos descubrimientos, halló ya una respuesta en Aristóteles y Teofastro, los cuales pueden considerarse respectivamente como el primer zoólogo y el primer botánico.

El primero separó los animales en enemios (es decir, "con sangre") y anemios ("sin sangre"); distinguió entre los enemios a los vivipari (mamíferos), ornita (aves), tetrapoda (reptiles y anfibios) e ictia (peces).

El segundo intentó clasificar las plantas según su envergadura en árboles, frútices, sufrútices y hierbas. Además reconoció algunas agrupaciones naturales como las leguminosas, gramíneas, coníferas y palmas, intentando también adoptar un léxico botánico científico que correspondiera a la forma y a la estructura de los frutos, de las flores, de los tallos, etc.

Durante la época romana, Plinio el Viejo dividió a los animales en terrestres, acuáticos y aéreos, reuniendo, sin embargo, en un solo grupo formas muy distintas entre sí. Por ejemplo, situó a las aves junto con las mariposas y a las ballenas con los peces. Otras sistematizaciones semejantes se propusieron para los organismos vegetales.

En tiempos mas recientes, el criterio de ordenación mas racional fue ideado por el gran naturalista sueco Carl von Linné, que en el siglo XVIII fundamentó la clasificación en concepto de especie, concepto al que asignó el valor de unidad sistemática fundamental.

En el trabajo de Linné, la especie representa el conjunto de los individuos vegetales o animales que, presentando los mismos caracteres, los mantiene constantes en la descendencia. Pero Linné, atendiéndose a los dogmas religiosos propios de su tiempo, partía del supuesto de que todas las especies presentes fueron creadas por un ser infinito. Esta definición no presuponía ni sugería ninguna idea evolucionista por ello, después de la aceptación por parte de los naturalistas, biólogos y científicos de todo el mundo de la hipótesis darwiniana, también el sistema de clasificación de Linné sufrió una serie de ajustes y modificaciones.

La especie, que permanece en la base de la sistemática, se define como el conjunto de individuos que mantienen entre sí semejanzas evidentes que proceden por tanto de un tronco común originario, pueden además pueden fecundarse y además y cuya descendencia es también fértil.

Varias especies semejantes entre sí semejantes entre sí forman un género, los géneros se reagrupan en familias y estas en órdenes, los órdenes en clases, las clases en tipos y los tipos en reinos. Naturalmente cada unidad sistemática puede subdividirse después en unidades secundarias, como ocurre con las subespecies, los subórdenes y las subfamilias.

Otra novedad atribuible a Linné es la utilización de la nomenclatura binomial para indicar las distintas especies: cada especie animal o vegetal se indica mediante dos nombres latinos, de los que el primero, escrito con inicial mayúscula, se refiere al género y el segundo a la especie. Por ejemplo, el león el leopardo y el gato, a los que Linné clasificó en un mismo género (género Felis), se indicaban respectivamente con las denominaciones de Felis leo, Felis pardus y Felis catus.

Las actuales clasificaciones han modificado a menudo el esquema linneano de acuerdo con  las recientes pruebas paleontológicas, embriológicas e inmunológicas que confirman y apoyan la teoría de la evolución.


¿CUÁL ES LA EVOLUCIÓN DEL HOMBRE?

 Los investigadores han demostrado que también en el caso del genero humano se ha producido una lentísima evolución. Desde el sinantropo hasta el hombre moderno han transcurrido millares y millares de años, llenos de esfuerzos, cambios y experiencias. se conoce muy poco de todo este largo camino evolutivo.

En primer lugar, conviene decir que en el alba de la humanidad no solo debe situarse al sinantropo u hombre de Pekín, cuyos restos fueron hallados en la cueva de Chukutién,, a unos 40 km al sudeste de Pekín,. Otra forma contemporánea fue el pitecántropo, mucho mas tosco y feroz, hasta el punto que algunos autores lo consideran como una forma prehumana, verdadero eslabón de unión con los antropomorfos.

En realidad, el pitecántropo, dada su elevada capacidad craneal (900 ㎤), esta considerada actualmente, junto con el sinantropo y el africantropo (fósil hallado en el África y correspondiente al sinantopo), un ejemplar de la primera fase de la humanidad. Cabe preguntarse porque se identifican las primeras formas humanas con estos ejemplares y en cambio no se consideran a los australopitecus, que eran capaces de trabajar la piedra y y conocían el uso del fuego, desconocido por otra parte por el pitecantropo. Ello es debido a que su capacidad craneana (400 ㎤) es demasiado pequeña. Por la misma razón, puede excluirse de la lista de los primeros homínidos al Zijanthropus  descubierto en la garganta de Olduvai(Tanganica), a pesar de que por los caracteres de su esqueleto facial, de los diente y por su mayor industriosidad parece separarse de los restantes australopitecos. 

si se atiende exclusivamente a la capacidad craneal parece mas justo considerarlo, junto con el Plesianthropus, el Paranthropus y el Australopithecus prometheus como un tipo de Australopiteco. Sin embargo, aunque indemostrable, resulta sugestiva la hipótesis de que los primeros homínidos se formaron por mutación en el seno de los Australopitecus. Pero si resulta difícil reconstruir el proceso evolutivo que desde las formas prehumanas han llevado al hombre, no es menos difícil reconstruir el proceso que de los primeros homínidos ha conducido hasta el hombre moderno.

Entre las diversas tentativas realizadas para establecer la historia del hombre, una sola ha podido ser probada con certeza: la aparición de la raza de Cro- Magnon, actualmente desaparecida, señala una etapa fundamental de la evolución humana. La descripción básica de este tipo humano está basada esencialmente en un  esqueleto localizado en 1868 en Francia, cerca de una localidad denominada Cro- Magnon, en el límite entre la Vézere y Dordoña. El hombre de Cro- Magnon apareció hace 50000 años, fue muy ingenioso en la construcción de utensilios, capaz de realizar admirables creaciones artísticas y alcanzó una gran religiosidad, en suma, todas sus características, revelan plenamente su naturaleza humana.

¿QUÉ ES EL DARWINISMO?

 Después de Lamarck, el gran naturalista inglés Charles Robert Darwin realizó una serie de viajes a tierras casi desconocidas que le sirvieron para obtener información y escribir una serie de estudios de gran interés para la zoología, la botánica y la geología. Se interesó en especial por el problema del origen de las especies y de su evolución en el tiempo. 

Observó que las especies afines en animales se sucedían según las tierras que estudiaba y exploraba al viajar de sur a norte,; en el archipiélago de las Galápagos observó que en las distintas islas existían diversas formas de animales de una misma especie. Pensó que la explicación de este fenómeno requería una lenta y continua transformación de los individuos semejantes para poder vivir con mayor facilidad en un ambiente dado hasta alcanzar la formación de las especies idóneas para vivir y reproducirse de forma estable, lo que implica la transmisión de los nuevos caracteres a la descendencia. en cambio, los individuos no adaptados al ambiente, tarde o temprano acaban por desaparecer.

A este proceso, realizado a lo largo de los siglos, Darwin lo denominó selección natural, que constituye la base del primer principio darwiniano. El segundo principio darwiniano, complementario del primero, es de la competencia vital: en la lucha continua por la existencia, sobreviven y se reproducen sólo aquellos individuos que han transformado sus caracteres de modo idóneo en relación con las condiciones impuesta por el ambiente.  

¿CUÁL ES LA TEORÍA DE LAMARCKISMO?

 Defensor del grupo de teorías transformistas (es decir la transformación de una especie en otra) fue el francés Jean- Baptiste de Monet de Lamarck, medico y naturalista , que en su libro Philosophie Zoologique publicado en 1809 expuso lo esencial de su doctrina. La teoría de Lamarck, en gran parte inspirada en Georges-Louis Lecrerc de Buffon, se basa en dos principios; la heredabilidad de los caracteres adquiridos y del uso o no uso. 

El principio de heredibilidad de los caracteres adquiridos sostiene que, cuando en una especie aparecen nuevos caracteres, estos se transmiten a los sucesivos individuos. El segundo principio, mas complejo, comprende también al primero y sostiene que el ambiente en que el animal vive, y que estimula también el uso o no uso de los distintos órganos, produce variación en los organismos de tal forma que si no cambia el ambiente, las modificaciones inducidas se reproducen en los individuos de la descendencia hasta convertirse en caracteres hereditarios. 

Si un órgano es utilizado se desarrolla, y en cambio, por falta de uso se atrofia y desaparece. A través de este proceso, se produce la adecuación evolutiva de los animales al ambiente en el que vive. Por ejemplo, la jirafa, al habituarse desde los tiempos mas remotos a alimentarse de hojas de árbol, muestra un cuello muy desarrollado, que le permite alcanzar el alimento. El ejemplo contrario lo ofrecen los animales pobladores de las cuevas oscuras, los cuales carecen de ojos ya que los órganos visuales son inutilizables en el ambiente en el que viven: como compensación, los órganos táctiles y olfativos muestran un gran desarrollo.

no obstante, Lamarck no se limitaba a tomar sólo en consideración las influencias externas, ya que consideraba también como causa evolutiva una tendencia inherente de los organismos en virtud de la cual estos tendían a cambiar según el grado optimo de los menesteres y de las necesidades. 

¿CÓMO FUE EL MECANISMO DE LA EVOLUCIÓN?

 Se ha visto como la paleontología y la geología han logrado reconstruir en orden de sucesión cronológica la aparición de las primeras formas vivas, su progresiva organización en tipos cada vez más complejos, su afirmación, su desarrollo y en ocasiones la desaparición de grupos enteros de especies. Esto es, en cierta manera, la demostración más evidente del grandioso fenómeno que a lo largo de los siglos ha protagonizado la gran mayoría de los organismos vegetales y animales: el fenómeno de la evolución.

A favor de la evolución existe toda una serie de argumentaciones, además de las puramente paleontológicas, que demuestran la lenta y gradual transformación de las especies para lograr una mejor adaptación a las condiciones del medio ambiente.

La anatomía comparada, parte de la biología que estudia los niveles de organización de los distintos organismos animales, demuestra por ejemplo que al repasar las características de todos los individuos pertenecientes a un mismo tipo sistemático, se encuentran semejanzas en la estructura y en el nivel de desarrollo de los organismos homólogos, caracteres en los que es posible reconocer una organización común explicable por la descendencia del grupo de especies de un antepasado común. Este es el caso de la organización del típico miembro pentadáctilo (con cinco dedos) de los vertebrados, presente tanto en las aletas del delfín como en las alas de las aves y murciélagos, con notables modificaciones que están en relación con las diversas funciones a desarrollar. 

Gracias a ello ha sido posible dar una explicación a la presencia de determinados órganos rudimentarios que carecen de valor para el organismo que los posee; a través del estudio de formas afines ha sido posible aclarar que tales órganos residuales son homólogos de otros perfectamente desarrollados y funcionales que se encuentran en diversos representantes de la misma agrupación sistemática.

También la embriología muestra notables semejanzas estructurales entre los embriones pertenecientes a especies sumamente distintas una vez alcanzado el pleno desarrollo. En efecto, es bastante difícil distinguir los embriones pertenecientes a las distintas clases de vertebrados, por ejemplo, entre un tiburón, un pollo o un hombre. La forma general, la cabeza provista de los ojos, el hocico y las orejas, las extremidades, el corazón y la cola presentan notables semejanzas. 

Las bolsas branquiales (que en el caso de los peces son el origen de las branquias) aparecen en el desarrollo embrionario de todos los vertebrados, incluido el hombre, lo que lleva a establecer hipótesis acerca de la descendencia de las distintas formas en las que estos órganos eran funcionales.

En la actualidad, son particularmente significativas las denominadas pruebas inmunológicas, que permiten poner de manifiesto la existencia de lazos evolutivos entre especies masomenos alejadas desde el punto de vista taxonómico. Si la sangre de un animal perteneciente a la especie A se inyecta a otro perteneciente a la especie B, la sangre de esta ultima adquiere la capacidad de precipitar la sangre de las especies afines a A, pero en un grado que depende del mayor o menor grado de parentesco filogenético que se establezca. Por tanto, el grado de precipitación coincide con el grado de afinidad manifestado  a través de los estudios anatómicos.

Otra serie de pruebas de gran importancia son aportadas por el estudio de la distribución geográfica de las plantas y de los animales, ya que se han comprobado que los organismos que ocupan las regiones continentales septentrionales no muestran entre si grandes diferencias.

En cambio, en el caso  delos organismos pertenecientes a continentes que a lo largo de la historia del planeta han permanecido en gran medida aislados, se han conservado especies de características muy particulares (este es el caso de la fauna característica de Australia, puesto que se trata de un continente que ha tenido escasa relaciones con el resto del planeta, salvo en épocas muy recientes).

Conviene recordar que las mas acreditadas interpretaciones genéticas hacen pensar que los caracteres biológicos se transmiten de los progenitores a los descendientes a través de los cromosomas de las células germinales, y que a cada gen , localizado en tales cromosomas, le corresponde la determinación de uno o varios caracteres; y puesto que los genes pueden experimentar mutaciones que aportan al patrimonio hereditario variaciones estables y transmisibles a los hijos, también ,los mecanismos básicos del fenómeno evolutivo pueden ser enunciados en clave genética como la capacidad de transmitir a las generaciones sucesivas, por parte de una pareja de individuos progenitores, una serie de caracteres que pueden modificarse por efecto de las mutaciones.