El dolor de nuestros organos internos nos advierte en cierta medida de la presencia de una posible enfermedad.
El síntoma del dolor proporciona al médico una indicación crucial para analizar las causas de la pérdida de bienestar de nuestro cuerpo y poder establecer con su ayuda un diagnóstico certero.
De esto s einfiere una cuestión fundamental: el intento de suprimir el dolor a toda costa, sin un diagnóstico previo, puede ocultar el verdadero origen de un mal mayor.
La forma mas racional de aliviar el dolor será eliminando la causa que lo produce. Así, sólo en el caso de que esto no sea posible, y siempre bajo prescripción médica, se puede recurrir a la ayuda de los anlgésicos.

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