Las propias mordeduras de forma accidental ocasionan hemorragia que, según su intensidad, se podrán controlar haciendo compresión con un pañuelo entre los dedos pulgar e índice al menos durante diez minutos o, si la herida es pequeña consideración, bastará simplemente con chupar un cubito de hielo.
Otros problemas frecuentes son úlceras, infección por hongos o aftas que normalmente, y si no son muy extensas, se tratarán con enjuagues con colutorios adecuados o chupando antisépticos bucofaringeos.
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