La percepción del gusto se puede alterar en el curso de muchas enfermedades debido al menos a dos mecanismos.
El primero, si relacionamos las frecuentes enfermedades infecciosas respiratorias con su consecuente incremento de secrecion nasal de mucosa. Esto va a provocar una reducción de la eficacia del sentido del olfato, pero también afectará al gusto, haciendo que las comidas parezcan sosas o insípidas.
El segundo mecanismo de cambio de percepción del gusto es el fenómeno de la aversión gustativa condicionada. Es, en gran parte, una alteración no consciente, instintiva, de los niveles de aceptabilidad de gustos de alimentos, en especial, si ese sabor está relacionado con el comienzo de una enfermedad o en relación con síntomas de enfermedad.
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